Hace rato salí de la oficina para hacer unas actividades del trabajo, y me di cuenta de algo curioso. Hoy el día parece quieto, como si lo inmovilizaran los rayos del sol. El cielo tiene un resplandor particular, silencioso, sin ningún pensamiento en el aire. Todo pareciera estar hecho de luz. Luz blanca y clara.
Mis ojos apenas y pueden contener todo este fulgor, tan natural, tan omnipotente. Lo llena todo. Y todo es nada cuando te apareces tú. Cuando en mis pensamientos te abres camino de entre este día resplandeciente. Cuando tu imagen se aparece en mi cabeza.
Regreso a la oficina, miro por la ventana y sé que estás viendo lo mismo que yo: un cielo infinito, sin orillas, sin huecos de remordimiento. Un cielo lleno de luz y de mar, adornado con pinceladas de algodón. Miro la ventana y adivino tu voz, lejana y extranjera. Tu voz que pareciera venir de muy, muy lejos.
(Escrito hace tiempo)
Iván Planeta ®

Desde muy lejos escribo este comentario sobre lo leido en este blog que al buscar a un conocido Antonio Iñigo Nuevo me abrio esta pagina llena de poesia de la vida muy parecida a la que Antonio escribe.Parece que la tristeza que está inmersa en tu poesia deriva de haber perdido algun amor que pienso en Antonio al que conozco y es un amante perfecto a parte de buen poeta y pinto. Respondeme por favor y seguiré escribiendote cosas desde España.Un abrazo. Tus fotos me realizan.